Algunos testimonios de sirios que han abandonado su país para escapar de la violencia.
Cinco años después del comienzo del conflicto en Siria, Médicos Sin Fronteras (MSF) le da voz a los sirios que abandonaron su país para escapar de la violencia. Nihad, Bahar, Suar, Najah, Ahmad… todos ellos vivían en paz con sus familias cuando el conflicto armado los obligó a dejar sus hogares.
Suar y Najah encontraron refugio en Irak y el Líbano. Ahmad ha elegido vivir en Turquía, pero continúa cruzando la frontera varios días a la semana para brindar asistencia a sus compatriotas que permanecen del otro lado. Nihad y Bahar continuaron su travesía hacia Europa y enfrentaron varios peligros en el camino.
Esta crisis ha tenido un impacto devastador en la población, que se ha visto forzada a abandonar el país en masa para escapar de la violencia y los bombardeos diarios. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR) estima que más de cuatro millones de sirios han abandonado el país desde 2011. La mayoría de ellos vive en campos de refugiados o asentamientos informales en los países limítrofes de Líbano, Irak, Jordania y Turquía.
En Siria, la situación humanitaria está directamente afectada por la violencia contra la asistencia médica. Los bombardeos han destruido una enorme cantidad de instalaciones médicas y hospitales a lo largo y ancho del país. El personal médico se vio forzado a escapar, y las drogas y los suministros médicos se están volviendo cada vez más escasos. Con instalaciones médicas prácticamente inexistentes, el acceso a la atención médica para los civiles se ha convertido prácticamente en un goteo. Las organizaciones humanitarias, incluyendo MSF, están luchando por proveer asistencia médica de emergencia.
Millones de sirios no tienen otra chance que escapar. El personal médico está en la línea de fuego. Hoy en día es común para MSF observar a su propio personal médico y sus familias huyendo de sus casas. Para el personal médico, es aún más difícil marcharse ya que saben que aquellos que quedan sufrirán en su ausencia.
Ahmad, 26, decidió continuar brindando asistencia en Siria. Trabaja en uno de los programas de donaciones de MSF y cruza frecuentemente la frontera para proveer a las estructuras de salud de Siria con drogas y distribuir artículos esenciales a las personas desplazadas.
Najah vive en el Líbano desde 2012. Su sueño es reunir a sus seres queridos alrededor una mesa para una comida familiar en Siria.
Suar, un ex-enfermero de MSF, ha sido forzada a permanecer en el campo de Domeez en Irak hasta recibir sus documentos de viaje. ¿Su sueño? Llegar a Europa y cuidar de su hija enferma. Nihad, psicólogo, llevó a Suiza en Septiembre de 2015 con su familia.
A Bahar le fue otorgado el status de refugiada en Dinamarca. Sigue luchando para vivir junto a sus dos hijos, que están todavía en Irak.